Uno va cambiando, obvio. Se impone decir algo
sobre el transcurso del tiempo ahora, pero el tiempo no existe, aunque nadie
puede negar que es una convención mensurable que nos mensura. Sino, ver una
foto vieja nuestra y luego, el espejo. No podemos hacer nada con él (y en todo
caso, qué sentido tendría detenerlo todo), pero sí es factible mientras lo que
llamamos tiempo sucede. Habría que ir aprendiendo en el ensayo y error, pero
ojo, la historia del mundo tiene sobrados ejemplos de involución hacia
adelante.