Había una película de Spike Lee, de las
primeras, no la más conocida, Haz lo correcto, que transcurría en una Nueva
York agobiada por el calor. El núcleo del conflicto del film consistía en el
choque de dos hacinamientos superpuestos a la fuerza, el de unos pizzeros
italonorteamericanos versus el de sus vecinos afroamericanos. Nunca vi ni leí
algo que tuviera tanto que ver con Buenos Aires en verano, violencia incluida.
Sucede que en los últimos años, en diciembre proliferan aquí asonadas, saqueos,
días del bostero, protestas extorsivas y cortes de electricidad producto, entre
otras cosas, del funcionamiento simultáneo de 7 millones de splits, mientras
las empresas de distribución de energía se hacen las distraídas hasta donde
pueden (sin eximir de su culpa al pretendido estado controlador).