Hacemos lo correcto aunque nos equivoquemos. Lo
correcto en tanto nosotros mismos. Aquí puede operar la paradoja de que
autotraicionarnos pueda equivaler a ser honestos con quienes somos. Pero no me
quiero referir a estos jueguitos boludos de la lógica, sino a situaciones en
las que la manera de actuar no coincidió con los indicios que hacen presagiar
todo destino.